martes, 19 de junio de 2012

BAJAR DE PESO SIN DESCUIDAR LA SALUD


Como punto de partida la consulta con un profesional de la salud especializado en el tema contribuirá a definir un peso saludable y posteriormente y en forma conjunta, los objetivos y metodología para cada persona en particular.
Es importante que estemos dispuestos a lograr un cambio en el estilo de vida que nos condujo al exceso. Seguramente tengamos que revisar la elección del tipo de comida, la cantidad, los métodos de cocción, la actividad física que realizamos, la forma de comer, entre otras cuestiones.
Empezar de esta manera ayudará a evitar frustraciones. Lograr un peso saludable y estable requiere de esfuerzo, voluntad, paciencia y motivación personal, lo que poco a poco nos conducirá a tener una mejor calidad de vida.
Bajar los kilos de exceso de manera rápida, no nos permite acostumbrarnos a una nueva forma de alimentarnos. Con un descenso progresivo logramos ir adoptando nuevos hábitos, más saludables y perdurables en el tiempo.
El peso que observamos en la balanza es la suma de todos los componentes corporales; el agua, los huesos, la masa muscular, los órganos, y también del tejido adiposo.
Lo que buscamos cuando queremos adelgazar es disminuir la grasa corporal, pero sin perder la masa muscular y el agua.
La masa muscular nos protege y previene enfermedades cardiovasculares.
El agua permite que todas las reacciones químicas que suceden en el organismo puedan llevarse a cabo.
Dietas de muy bajo valor calórico y sin control nutricional pueden conducirnos a la pérdida de músculo y de agua generando consecuencias negativas para la salud. 
En cualquier plan para bajar de peso debemos comer, como primer principio. No es correcto saltear las  comidas principales, e idealmente no hay que esperar más de cuatro horas entre cada una.
Se deben incorporar con los alimentos todos los nutrientes esenciales, los carbohidratos, las proteínas, las grasas, las vitaminas y los minerales. Consumir alimentos de todos los grupos, como los cereales integrales y subproductos, las legumbres, semillas, los lácteos descremados, las carnes magras, rojas y blancas, el pescado, los huevos, los aceites crudos y los frutos secos.
No es bueno clasificar a los alimentos en permitidos y prohibidos, ya que todos los alimentos se podrán consumir dentro de una dieta variada y adecuada al plan. Esto permite generar una buena relación con el alimento y evitar estados de ansiedad que se generan justamente cuando existen los restringidos y permitidos.
Consultar siempre con un nutricionista o médico especializado. Las dietas no pueden ser estándares, ya que no todas las personas comen los mismos alimentos, ni viven del mismo modo. Buscar asesoramiento personalizado y profesional.

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